Food Tech Summit & Expo México -Septiembre 25 -26, 2019

Sara Roversi, fundadora de Future Food Institute

La alimentación es esencial para los seres humanos. Sin embargo, requiere conocimiento y concientización. A partir del análisis de Los alimentos desde las perspectivas tanto de la cultura como de la accesibilidad, comenzamos a diseñar un mapa de los lugares donde se está desarrollando esta revolución y a estudiar activamente su dinámica.

Identificamos algunos Factores Disruptivos que están modificando los criterios tendientes a la innovación en alimentos.

En primer lugar, se advierte un Cambio de Valores de los Consumidores hacia la personalización, la transparencia y la autenticidad. Su confianza se ha alejado de las grandes marcas de renombre, para depositarse en las marcas pequeñas y en la responsabilidad social. Este Cambio de Valores de los Consumidores se vincula estrictamente a los factores impulsores de la Sustentabilidad y la Salud. La Sustentabilidad se advierte en el hecho de que la gente se preocupa cada vez más por el impacto humano sobre el clima, la degradación ambiental y la pérdida de la biodiversidad. La Salud se refleja en la creciente demanda de alimentos frescos y no procesados.

El último factor impulsor que identificamos es la Digitalización. Vivimos en una época en que las tecnologías están transformando diversas actividades comerciales de manera integral y dando nuevos formatos al crecimiento, la productividad y el desempeño general y a la Distribución, como resultado de la rápida evolución de los canales directos al consumidor.

Los sistemas alimenticios, desde los locales hasta los globales o desde las granjas hasta las mesas, se enfrentan a un complejo conjunto de desafíos. Con el consenso unánime de las Naciones Unidas en septiembre de 2015, se definió un marco de 17 objetivos dirigidos a afrontar los más acuciantes desafíos sociales, económicos y ambientales en los años venideros, hasta el 2030. Como se reconoce en todo el mundo, es evidente que las metas globales orientadas a mitigar las emisiones de gases de invernadero no pueden cumplirse sin que se realicen profundas alteraciones en la agricultura y las cadenas de suministro. Al mismo tiempo, estos sistemas deben adaptarse a condiciones climáticas cambiantes e inciertas. En las agendas nacionales e internacionales, la agricultura y los demás nodos de la cadena alimenticia, tales como la logística, el packaging, los hábitos alimenticios, entre otros, desempeñan un papel trascendental en cuanto al logro de la seguridad de los alimentos, el fomento del crecimiento económico, la disminución de la pobreza y la sustentabilidad de las funciones y servicios ecológicos. En realidad, la alimentación y la agricultura se entrecruzan en todos y cada uno de los objetivos de desarrollo sustentable definidos por las Naciones Unidas, con el énfasis puesto en la creciente preocupación global por la sustentabilidad de los sistemas alimenticios, que suele ser objeto de fuertes controversias en los debates sobre el tema.

La Industria Alimenticia Global desempeña un papel decisivo en la concreción de estas ambiciones por ser fuente de riqueza, motor de crecimiento de la economía y del empleo e impulsora de innovación. Cada vez que hablamos de los objetivos de desarrollo sustentable, estamos hablando de alimentos y de agricultura, tal como lo demuestran las siguientes cifras.

Tenemos por delante un largo camino hacia la construcción de un mundo más sustentable a partir de los alimentos. El Future Food Institute promueve un modelo orientado a un propósito, cuyos mensajes se transmiten a través de ejemplos de vida y de vidas. Logra inspirar comportamientos virtuosos apoyándose en tres principales pilares: la Gente, sobre la base del concepto de una comunidad humana hiperconectada para el bienestar integral de la humanidad; el Planeta, que ocupa el centro de los modelos, también para evaluar los déficits ecológicos y la revisión de los recursos imputados a la protección del medio ambiente y la Prosperidad, a través de la fuerza regenerativa de un propósito que toma en cuenta múltiples indicadores de bienestar.

En la industria alimenticia, la innovación es una de las claves y el Future Food Institute ha diseñado un mapa de seis áreas a las que asigna el carácter de principales impulsoras de este cambio:

  • MEDIO AMBIENTE: innovadora producción de alimentos con modelos sensibles al clima.
  • PRODUCCIÓN: descubrimiento de nuevos modelos impulsados por una mentalidad “circular” y por el uso inteligente del packaging, las nuevas tecnologías y servicios para la transformación doméstica e industrial de alimentos que crean eficiencia.
  • ACCESO: elección de las mejores soluciones contra la malnutrición y creación de nuevas herramientas para garantizar la seguridad de los alimentos.
  • NUTRICIÓN: experimentación con alimentos saludables y nutritivos, mediante la preservación de nuestra cultura y la mejora de la experiencia alimentaria, junto con el fortalecimiento de la biodiversidad.
  • ESTILO DE VIDA ALIMENTARIO: descubrimiento de nuevos espacios y modelos de consumo sustentable.
  • CONCIENTIZACIÓN: desarrollo de herramientas para generar ideas a partir de los datos y de la inteligencia artificial; inversión en educación alimenticia; promoción de plataformas digitales como la mejor forma de difundir conocimientos y concientización.

Vivimos en una época en la que la población mundial está creciendo con rapidez: alcanzará los 8.500 millones de habitantes para el 2030 y los 10.000 millones para el 2050 (FAO, 2017). Gran parte del aumento de esta población tendrá lugar en países en vías de desarrollo (FAO, 2009). Para el 2050, dos tercios de la población mundial vivirá en ciudades (UN DESA, 2018), de modo tal que, para alimentar a esta población más numerosa, más urbana y con mayor poder adquisitivo, la producción de alimentos deberá incrementarse en un porcentaje cercano al 50%, si se la compara con la del 2013 (FAO; 2017).

Esto significa que el área de impacto en la que la industria debe enfocarse tiene dos lados: el lado A, relacionado con la creación de una demanda cada vez más responsable, que se incline hacia alimentos que son sustentables, “buenos para nosotros y para el Planeta” (cambio de valores de los consumidores, sustentabilidad, salud) y el lado B, vinculado con el fomento de un proceso de regeneración (regeneración = renovación física y espiritual) en la industria alimenticia, que conduzca a las empresas a proponer ofertas novedosas, más sustentables y más alineadas con el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sustentable definidos por las Naciones Unidas (digitalización, distribución, sustentabilidad, salud).

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